In Prisma

Julio 5, 2008

Me molesta que haya tan pocos colores. En realidad, de que seamos capaces de ver e interpretar como color una parte tan reducida del espectro electromagnético, siendo más específico (o siendo mas wikipedio). Puede ser que la escala cromática sea muy amplia, a pesar de haber pocos colores primarios, y de que haya cientos de matices e incluso una variedad asombrosa. Pero, para mi son pocos. A veces siento que quisiera añadir color a algo que hago, con otro color, uno que este en otro rango, y combine mejor. Que si, no conozco, y no puedo describir, pero se que tiene que existir, mas allá de los cianes, magentas y amarillos. Me siento limitado, aprisionado, contra algo imposible. Si, es un delirio.

Pero después de todo, hay aves y otros seres que son capaces de percibir mas colores. Y no es justo, supuestamente eramos más avanzados los humanos.

Malditos bichos.

Sobre la Gente

Julio 3, 2008

Me pregunto porque para las personas, no ser “sociable” es igual a no querer socializar. Porque una cosa es no atropellarse y apresurarse por conocer gente, y otra es ser un amargado que ladra y asusta cada vez que habla con alguien. Supongo, creo, siento, que hay una diferencia. También me genera curiosidad porqué en el pensamiento general hace falta sobreactuar y exagerar al ir conociendo gente, para que los demás piensen que agradable que uno es, que simpático; para que en el trabajo te elijan como mejor compañero y para ser el centro de popularidad en las fiestas. Para mi, fingir interés en los demás, hablando generalidades y dando risitas y diciendo chistes malos para socializar, es no socializar. Porque a mi, me empieza a aburrir una persona que intenta formar una relación conmigo de esa forma, se me hace mas difícil y tengo que esforzarme en no cerrar con prejuicios y dar nuevas oportunidades para encontrar algo interesante en el otro.

Seguramente existen personas cuyas personalidades las impelen a relacionarse de esa forma: todo rápido, lleno de exaltaciones, simpatías vacías, y sintiéndose en confianza al poco tiempo, a los minutos. Pero también debería saberse que hay otro grupo de personas que pensamos la amistad y las relaciones en general de otra forma, que no nos interesa que tan amable y adorable sea el envoltorio que el otro venda al presentarse por primera vez, si no las pequeñas cosas, originales, crudas, sinceras, espontáneas, que solo se muestran como estrellas fugaces cotidianas a lo largo de un periodo largo de tiempo.

No es ni bueno ni malo, sólo distinto.

I. Tomando el conjunto de los números naturales (|N), me pasa algo raro: siempre tuve la sensación de que entre el 4, y el 6, hay un abismo de distancia, algo insalvable, increíblemente largo, una eternidad. Pero en realidad, en ese conjunto, del 4 al 6,  solo hay un 5 de distancia.

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II. Me gusta tomar fotos. Me gusta plasmar cada momento tangible, como una postal única y paradojicamente múltiple, que comprenda en una sola imagen, toda la marea de realidades que yo organicé subjetivamente al momento previo de decidir capturarla. Cuanto mas minimalista e indefinida, mejor.

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III. No soy bueno expresando con palabras todo lo que verdaderamente siento. O el lenguaje no alcanza, o mi interior es instranmisible o, me falta diccionario. Incomprendido por mi mismo.

Idiotas

Junio 25, 2008

El mundo está lleno de idiotas.

Es lo que termino pensando al final del día. Y no hablo de los que tienen un problema serio, o los ignorantes rasos, porque todos fuimos, o somos y seremos ignorantes en alguna cuestión, indefectiblemente. De los que hablo son de los idiotas que surgen todos los días, que salen en todos lados, que tienen prensa, que opinan de lo que no saben ni les interesa conocer en profundidad, que influyen en mas idiotas, y que terminan siendo los que dirigen las ideas de las masas. Los idiotas que creen que no lo son. La intelectualidad simplista. Los que creen lo primero que se les muestra sin preguntarse nada más. Los que no les importa pensar antes de hablar, justificar, ni debatir, en el mejor de los casos.

Hay tal cantidad de estas personas, o de estas formas de ser, que uno termina por cansarse de la gente en general. Todos podemos cometer errores, decir tonterías, pero estos idiotas no pueden parar de hacerlo. Y lo peor es que están convencidos de lo que dicen, aunque lo que afirman tenga tanto fundamento como el interior de un tubo de vacío. No se como hacen para tener esa habilidad espontánea de sacar conclusiones certeras, con escasos o incluso nulos datos. De convencerse, convencer, con sus explicaciones, y generar reglas casi axiomáticas que se esparcen y difunden rápidamente. Aplicar todo tipo de prejuicios, falacias, fanatismos, y significados erróneos, descontextualizados, en sus ideas. Es contagioso; es exasperante, y es repugnante ver como termina afectando a personas que en algún momento de su vida intentaron pensar un poquito mas allá. Tampoco entiendo como gente que supera la mitad de la vida, que uno considera experimentada y por ende mas sabia, abandone el espíritu explorador de la juventud, y se termine inclinando a priori por explicaciones místicas, paranormales, increíbles, fantasiosas, fáciles, para entender su entorno; antes que buscar en su interior una respuesta que pertenezca a este mundo, a esta vida, a este tiempo, a esta humanidad. No está tan lejos, y sería mas trabajoso, pero mas creíble, creo. (Ojo, que no me parece malo, ni soy quién para juzgar si alguien tiene ideas o creencias de este tipo, solo me molesta los que las usan como escudo para su pereza por investigar y aprender.)

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Think Biscuit (X 8)

Junio 21, 2008

I. A veces siento que me estanco. Y desde el interior surge como un silencioso bramido, desesperanza. Cruda, desgarradora. Me caigo otra vez en un pozo. Si, en ese del que siempre salgo sin saber como.

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II. Soy huérfano de peluquería. Jamás encontré una que me dejara conforme. Tengo un oscuro resentimiento para con el género y la profesión de cortadores rapaces. Y pasa el tiempo, y se me van las ganas de seguir buscando e intentando. Hay mas posibilidades de quedar defraudado, que de no quedarlo, por evidencia estadística. Igual, seguro que la próxima vez que me rompa las pelotas el flequillo, me ilusiono con encontrar la que me corresponde, la ideal, que me hagan un buen corte, y ser feliz para siempre.

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III. Cuando me canso de pelear, me aburre, me dan ganas de largar todo. A la mierda. Y lo primero que hago, es dejar de hablar. Si dejo de hablar, es que algo está muy mal. Puedo pasar días enteros sin volver a dirigirle la palabra a alguien -como hacía con mis viejos cuando era chico por semanas enteras- aunque una vez que perdoné (y tengo buena predisposición para eso), olvido todo, y no guardo rencor. El problema es que algunos piensan que el que calla, otorga. Lo toman como una victoria. Y mis intenciones de enojo quedan truncas; para explicar porqué manifiesto mi muda protesta, tengo que hablar.

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IV. De chico, creía que todas las sensaciones, sentimientos, pensamientos, y emociones mías, eran una verdad universal, algo que los demás podían tener o no, pero que comprendían a la perfección, como un lenguaje internacional. Fue una gran revelación, casi una rapto de sabiduría momentánea (!), darme cuenta de más grande, que los individuos viven en sus mundos subjetivos, y cada uno puede llegar a imaginar, o establecer semejanzas incluso, con el interior de otra persona, pero nunca va a saber por completo, ni va a poder entender por completo, lo que hay en su mundo. Somos únicos, como todos.

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V. También de chico, vivía sábados temáticos. No era algo que me propusiera, pero los sábados, absolutamente todos, tenían personalidad, mas que cualquier otro dia. Lo podía sentir. Así me encontraba con Sábados Western, Sábados Ingleses, Sábados Japoneses, de Furia, Marginales, Mortuorios, Naturales, Arqueológicos, Animaniacos, Granjeros, Tecnológicos, Vintage, Automovilísticos, Tarzánicos, Turísticos, Montañosos, Cretáceos, Futuristas, Apocalípticos, Deportivos, Acuáticos, y una lista muy larga que de a poco voy recordando. En esos Sábados, dependiendo las ganas y el humor que tuviera, vivia según el tema, desde que me levantaba, hasta que me acostaba. No era sólo un juego, era la forma en la que tenía que vivir ese día. A veces lo disfrutaba, me divertía, hacia juegos, me proponía consignas. A veces no, sentia una terrible angustia, o curiosidad, dependía. A veces no le daba mucha importancia, otras si, pero siempre lo sentía. También podía pasar que un Sábado que empezara de una forma, terminara de otra. Pero eran los menos.

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VI. Me pasa seguido, que escucho, o leo, o me llegan de alguna forma, frases o ideas, que me quedan marcadas a fuego. Las recuerdo continuamente, o cuando estoy ante una situación que las invoca, como si fueran ecos de una sabiduría ancestral adquirida de un viejo maestro en la montaña. Lo que pasa es que algunas son puras boludeces. También me pasa, que al escuchar, o leer, alguna frase o idea de ese estilo, me digo conscientemente: “esta es una de esas cosas que vas a recordar por siempre”. Un minuto después mi mente la termina eliminando por completo.

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VII. Nunca creí, ni creo en los horóscopos. Me parece una estupidez que alguien pueda aceptar que lo que diga una revista o un diario o un sticker de un chicle, sea el destino escrito para miles de personas distintas que lo único que comparten es una fecha de nacimiento parecida. Bue, ni parecida, sino dentro de un periodo temporal acotado. Igualmente, cuando me encuentro con un horóscopo, no puedo dejar de leer que pronostican para Géminis, aunque sea solo para reírme.

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VIII. Cuando hay muchos dias de sol calmos, familiares, necesito, imperiosamente, un dia de tormentas, truenos, viento, lluvia. Furioso, torrencial. Aunque sea solo de noche, por unos minutos, sin previo aviso. Me calma, y me revive. Después, si, puedo volver a disfrutar en paz de los dias soleados.