Hard to Explain

Septiembre 24, 2008

Si hay algo que nadie puede negar, es que el amor es difícil. Pero adictivo. Al punto de hacerme tropezar miles de veces con la misma piedra.

No soy bueno para los conflictos, ni para las discusiones, contraargumentos y esquives simpáticos. Mi única y clásica reacción, es evadirme. Lo se, y sea malo o bueno, para muchas personas es a la vez una declaración de guerra, y una concesión y entrega total de mis deseos e intereses. No se que hago mal, no se si soy yo, o la vida, pero en general termino distanciado y peleado de gente que alguna vez quise y me quiso mucho.

Quizás una de las características mas diferenciadoras de mi forma de ser, es que estoy lleno de “cosas tristes difíciles de explicar”. No se comunicar bien, realmente, cual es el núcleo de las cuestiones que me hacen sentir mal. Y de la falta de comunicación, al malentendido, a la pelea, al rechazo definitivo, hay poquitos pasos. Tan pocos y predecibles, que los tengo memorizados.

Ayer, volqué en un mail sentimientos guardados y oxidados desde hace mucho. No se porque ni que me lleva a guardarlos, pero no podían estar mas ahí. Era una injusticia. Y de tanta verborragia  -moderada, ligeramente- no se podía esperar una reacción distinta a todas las formas de ser que llevaron a que empiece a albergar esas sensaciones y pensamientos. Se que no me equivoque al sacarlo -aunque nunca tendría que haber guardado nada- pero si volviera a ese momento, volvería a escribir lo mismo. Lo escribí -de hecho- sabiendo que mi tan necesitado sinceramiento, no iba a ser gratis. Y no lo fue.

Ahora, nuevamente, me quedo solo, con un par de objetos que me rodean, un blog, un horizonte ideal que juega a entretenerme, y el tren de la vida que pasa a llevarme todos los días, a las 9:00, puntual, metódico, irrevocablemente.

La vida sigue siendo difícil de explicar.

The Strokes – “Hard to Explain”

Prohibido no Hablar

Julio 23, 2008

“Estás tan callado”

“Ni se te siente!”

“Seguís vivo?”

“Hablas bajito”

“…”

Las frases que más escucho estos días en el trabajo. Siempre me dijeron cosas así, pero nunca tan reiteradamente y a pocos días de haberme conocido.

Basta pelotudos, me están sacando.

Porque, no entiendo que se pretende. ¿Que llegue a la mañana saludando a los gritos y haciendo monerías? ¿Que tenga siempre en la boca un chiste fácil? ¿Que me haga el canchero y coquetee con todos? ¿Que hable más de lo que trabaje? ¿Que suelte carcajadas chirriantes y esotéricas, todo el tiempo?

Seamos sinceros, ¿a quien le importa realmente la persona con la que trabaja? Salvo que ya sean amigos, a nadie. (Aclaro, tampoco es que sea un ser intratable y perverso que se encierra en su mundo murmurando cosas, o un autista, de hecho muchas veces remarcan mi cordialidad. Pero, no ofrezco más interés en alguien del que realmente siento, y no hablo a menos que no tenga motivos o ganas de hablar. O sea, suelen descubrirme con el tiempo) La mayoría, por no decir todos, montan un espectáculo horrible de falsedad, cuando hablan por teléfono, cuando saludan, cuando tratan con otros. Y todo para darse vuelta y empezar a criticar. ¿Para que? No le veo mucho sentido. Mejor ser quien sos, y listo. Menos desgaste, mas practicidad. A mi no me cambia la vida que un desconocido, o una persona que conozco, pero con la que no tengo afinidad, me deje de saludar o me trate fríamente. Si no me falta el respeto, prefiero que sea así y me diga en la cara que no le importo o que directamente no me soporta, a que me llene de sonrisas y frases simpáticas prefabricadas. Si es amable o cordial mejor, pero de ahí a hacer un show hipócrita innecesario, hay diferencia. Una gran, diferencia. Gigantesca. Encumbrada, inmensa, dispersa. Asiiii de larga.

Y ya que estamos, tampoco es igual ser reservado a ser tímido.

Me gusta marcar diferencias. (?)

Pero en fin, la gente me confunde. Termino pensando que es toda igual. De complicada, de hueca, de aburrida, de apresurada.

Igual, no lo creo de verdad.

Porque, aunque no me guste, tambien soy gente. (Pero no esta gente, otra.)

I. Tomando el conjunto de los números naturales (|N), me pasa algo raro: siempre tuve la sensación de que entre el 4, y el 6, hay un abismo de distancia, algo insalvable, increíblemente largo, una eternidad. Pero en realidad, en ese conjunto, del 4 al 6,  solo hay un 5 de distancia.

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II. Me gusta tomar fotos. Me gusta plasmar cada momento tangible, como una postal única y paradojicamente múltiple, que comprenda en una sola imagen, toda la marea de realidades que yo organicé subjetivamente al momento previo de decidir capturarla. Cuanto mas minimalista e indefinida, mejor.

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III. No soy bueno expresando con palabras todo lo que verdaderamente siento. O el lenguaje no alcanza, o mi interior es instranmisible o, me falta diccionario. Incomprendido por mi mismo.

Cosas

Junio 29, 2008

No me gustaría vivir en un edificio alto, en una zona donde no haya edificios altos.

Me sentiría abandonado, desprotegido, rechazado.

Think Biscuit (X 8)

Junio 21, 2008

I. A veces siento que me estanco. Y desde el interior surge como un silencioso bramido, desesperanza. Cruda, desgarradora. Me caigo otra vez en un pozo. Si, en ese del que siempre salgo sin saber como.

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II. Soy huérfano de peluquería. Jamás encontré una que me dejara conforme. Tengo un oscuro resentimiento para con el género y la profesión de cortadores rapaces. Y pasa el tiempo, y se me van las ganas de seguir buscando e intentando. Hay mas posibilidades de quedar defraudado, que de no quedarlo, por evidencia estadística. Igual, seguro que la próxima vez que me rompa las pelotas el flequillo, me ilusiono con encontrar la que me corresponde, la ideal, que me hagan un buen corte, y ser feliz para siempre.

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III. Cuando me canso de pelear, me aburre, me dan ganas de largar todo. A la mierda. Y lo primero que hago, es dejar de hablar. Si dejo de hablar, es que algo está muy mal. Puedo pasar días enteros sin volver a dirigirle la palabra a alguien -como hacía con mis viejos cuando era chico por semanas enteras- aunque una vez que perdoné (y tengo buena predisposición para eso), olvido todo, y no guardo rencor. El problema es que algunos piensan que el que calla, otorga. Lo toman como una victoria. Y mis intenciones de enojo quedan truncas; para explicar porqué manifiesto mi muda protesta, tengo que hablar.

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IV. De chico, creía que todas las sensaciones, sentimientos, pensamientos, y emociones mías, eran una verdad universal, algo que los demás podían tener o no, pero que comprendían a la perfección, como un lenguaje internacional. Fue una gran revelación, casi una rapto de sabiduría momentánea (!), darme cuenta de más grande, que los individuos viven en sus mundos subjetivos, y cada uno puede llegar a imaginar, o establecer semejanzas incluso, con el interior de otra persona, pero nunca va a saber por completo, ni va a poder entender por completo, lo que hay en su mundo. Somos únicos, como todos.

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V. También de chico, vivía sábados temáticos. No era algo que me propusiera, pero los sábados, absolutamente todos, tenían personalidad, mas que cualquier otro dia. Lo podía sentir. Así me encontraba con Sábados Western, Sábados Ingleses, Sábados Japoneses, de Furia, Marginales, Mortuorios, Naturales, Arqueológicos, Animaniacos, Granjeros, Tecnológicos, Vintage, Automovilísticos, Tarzánicos, Turísticos, Montañosos, Cretáceos, Futuristas, Apocalípticos, Deportivos, Acuáticos, y una lista muy larga que de a poco voy recordando. En esos Sábados, dependiendo las ganas y el humor que tuviera, vivia según el tema, desde que me levantaba, hasta que me acostaba. No era sólo un juego, era la forma en la que tenía que vivir ese día. A veces lo disfrutaba, me divertía, hacia juegos, me proponía consignas. A veces no, sentia una terrible angustia, o curiosidad, dependía. A veces no le daba mucha importancia, otras si, pero siempre lo sentía. También podía pasar que un Sábado que empezara de una forma, terminara de otra. Pero eran los menos.

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VI. Me pasa seguido, que escucho, o leo, o me llegan de alguna forma, frases o ideas, que me quedan marcadas a fuego. Las recuerdo continuamente, o cuando estoy ante una situación que las invoca, como si fueran ecos de una sabiduría ancestral adquirida de un viejo maestro en la montaña. Lo que pasa es que algunas son puras boludeces. También me pasa, que al escuchar, o leer, alguna frase o idea de ese estilo, me digo conscientemente: “esta es una de esas cosas que vas a recordar por siempre”. Un minuto después mi mente la termina eliminando por completo.

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VII. Nunca creí, ni creo en los horóscopos. Me parece una estupidez que alguien pueda aceptar que lo que diga una revista o un diario o un sticker de un chicle, sea el destino escrito para miles de personas distintas que lo único que comparten es una fecha de nacimiento parecida. Bue, ni parecida, sino dentro de un periodo temporal acotado. Igualmente, cuando me encuentro con un horóscopo, no puedo dejar de leer que pronostican para Géminis, aunque sea solo para reírme.

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VIII. Cuando hay muchos dias de sol calmos, familiares, necesito, imperiosamente, un dia de tormentas, truenos, viento, lluvia. Furioso, torrencial. Aunque sea solo de noche, por unos minutos, sin previo aviso. Me calma, y me revive. Después, si, puedo volver a disfrutar en paz de los dias soleados.