El que depositó esperma…

Septiembre 29, 2008

Hoy, caminando por la calle Florida, me encuentro con un grupo de gente ruidosa, que repartían folletos caseros, y hablaban (o gritaban) con los transeúntes apasionadamente. Cuando me acerqué, vi a una de esas personas, a una chica, con un cartel colgado alrededor del cuello, que decía algo así:

“Ante la crisis mundial, liquidez asegurada: confie en el Banco de Esperma” (sic)

???????

(o un mas globalizado, wtf?!?!)

Chiste fácil, gente ridícula y frase del dia, todo en uno.

Prohibido no Hablar

Julio 23, 2008

“Estás tan callado”

“Ni se te siente!”

“Seguís vivo?”

“Hablas bajito”

“…”

Las frases que más escucho estos días en el trabajo. Siempre me dijeron cosas así, pero nunca tan reiteradamente y a pocos días de haberme conocido.

Basta pelotudos, me están sacando.

Porque, no entiendo que se pretende. ¿Que llegue a la mañana saludando a los gritos y haciendo monerías? ¿Que tenga siempre en la boca un chiste fácil? ¿Que me haga el canchero y coquetee con todos? ¿Que hable más de lo que trabaje? ¿Que suelte carcajadas chirriantes y esotéricas, todo el tiempo?

Seamos sinceros, ¿a quien le importa realmente la persona con la que trabaja? Salvo que ya sean amigos, a nadie. (Aclaro, tampoco es que sea un ser intratable y perverso que se encierra en su mundo murmurando cosas, o un autista, de hecho muchas veces remarcan mi cordialidad. Pero, no ofrezco más interés en alguien del que realmente siento, y no hablo a menos que no tenga motivos o ganas de hablar. O sea, suelen descubrirme con el tiempo) La mayoría, por no decir todos, montan un espectáculo horrible de falsedad, cuando hablan por teléfono, cuando saludan, cuando tratan con otros. Y todo para darse vuelta y empezar a criticar. ¿Para que? No le veo mucho sentido. Mejor ser quien sos, y listo. Menos desgaste, mas practicidad. A mi no me cambia la vida que un desconocido, o una persona que conozco, pero con la que no tengo afinidad, me deje de saludar o me trate fríamente. Si no me falta el respeto, prefiero que sea así y me diga en la cara que no le importo o que directamente no me soporta, a que me llene de sonrisas y frases simpáticas prefabricadas. Si es amable o cordial mejor, pero de ahí a hacer un show hipócrita innecesario, hay diferencia. Una gran, diferencia. Gigantesca. Encumbrada, inmensa, dispersa. Asiiii de larga.

Y ya que estamos, tampoco es igual ser reservado a ser tímido.

Me gusta marcar diferencias. (?)

Pero en fin, la gente me confunde. Termino pensando que es toda igual. De complicada, de hueca, de aburrida, de apresurada.

Igual, no lo creo de verdad.

Porque, aunque no me guste, tambien soy gente. (Pero no esta gente, otra.)

Sobre Vias

Julio 16, 2008

Ayer, fui capaz de esclarecer un gran misterio de la -mejor dicho, mi- vida cotidiana. Deducí para que sirve la segunda via (la que se bifurca de la via original) del: andén que va a Plaza de Mayo de la estación Plaza Miserere del subte “A” (Que largo que queda, pero no se puede simplificar más. Juro que lo intenté!).

Fue tan fácil como ver que, al ir llegando a la estación, el tren siguió en su via, mientras que en la via 2, una formación estacionada comenzo a moverse a la par (causando un curioso efecto de no saber si los trenes se movian, si uno había acelerado, si otro había parado, en fin, todo ese lío de la teoría de la relatividad). La formación que habia estado estacionada -sin gente en su interior- se detuvo, parando del lado del andén que da a la combinacion con el Ferrocaril Sarmiento, donde usualmente en hora pico la gente desborda, todos se aprietan, se insultan, las viejas amargadas rezongan y los viejos bien verdes disfrutan. Todo ese grupo de personas se subió a una formacion vacía, evitando la histeria colectiva, mientras que los que veníamos -ya apretados- desde antes, tuvimos una detención apacible; los que se tenian que bajar se bajaron sin problemas, al otro lado del andén, y nadie fue arrastrado ni empujado ni pisado ni azotado (todo a la vez).

Una especie de apartheid subterraneo entre los viajeros originales y los que hacen una combinación.

El tren siguió con la marcha, y yo me sentí satisfecho, por suponer que algun ser racional ya habia pensado en dar un servicio mas eficiente, y porque incluso despues de muchos años, se cumplia con una precision y suavidad ejemplar.

Otra cosa que deducí, es que a alguien no le debe gustar la idea, o considera que hay que fomentar la unidad de los ciudadanos a la fuerza, o piensa que las corridas y los golpes deben ser parte del servicio -para despertar a los que bostezan-, porque hoy, todo volvió a la normalidad caótica de las horas pico.

Y las viejas despotricadoras al pedo, también.

Sobre la Gente

Julio 3, 2008

Me pregunto porque para las personas, no ser “sociable” es igual a no querer socializar. Porque una cosa es no atropellarse y apresurarse por conocer gente, y otra es ser un amargado que ladra y asusta cada vez que habla con alguien. Supongo, creo, siento, que hay una diferencia. También me genera curiosidad porqué en el pensamiento general hace falta sobreactuar y exagerar al ir conociendo gente, para que los demás piensen que agradable que uno es, que simpático; para que en el trabajo te elijan como mejor compañero y para ser el centro de popularidad en las fiestas. Para mi, fingir interés en los demás, hablando generalidades y dando risitas y diciendo chistes malos para socializar, es no socializar. Porque a mi, me empieza a aburrir una persona que intenta formar una relación conmigo de esa forma, se me hace mas difícil y tengo que esforzarme en no cerrar con prejuicios y dar nuevas oportunidades para encontrar algo interesante en el otro.

Seguramente existen personas cuyas personalidades las impelen a relacionarse de esa forma: todo rápido, lleno de exaltaciones, simpatías vacías, y sintiéndose en confianza al poco tiempo, a los minutos. Pero también debería saberse que hay otro grupo de personas que pensamos la amistad y las relaciones en general de otra forma, que no nos interesa que tan amable y adorable sea el envoltorio que el otro venda al presentarse por primera vez, si no las pequeñas cosas, originales, crudas, sinceras, espontáneas, que solo se muestran como estrellas fugaces cotidianas a lo largo de un periodo largo de tiempo.

No es ni bueno ni malo, sólo distinto.